Halcón peregrino

Foto de Steve Maslowski vía EOL

(Falco peregrinus tundrius)

Descripción: El halcón peregrino es de tamaño mediano (de 15 a 20 pulgadas), de alas largas y puntiagudas y cola larga. Tiene una banda ancha negra a lo largo de la garganta, dando la impresión de un bigote. Tanto la hembra como el macho tienen barras oscuras en el vientre y el dorso azul–pizarra. El pico es azuloso y las patas son amarillentas con garras negras. Los juveniles son parecidos a los adultos pero tienen la cola oscura con barras claras y su dorso es marrón oscuro.

Información biológica: Los halcones peregrinos cazan su presa, mayormente aves de tamaño mediano como los patos, desde el aire, pero también pueden alimentarse de insectos grandes, ratones y mamíferos pequeños. Cuando se levanta del agua una bandada de patos, el halcón se lanza sobre ellos con velocidad y arrebata uno del grupo. Se han reportado velocidades de hasta 200 km/h para esta especie. El halcón peregrino es un ave territorial y ambos sexos se dedican a defender su territorio durante la época de anidaje. En los lugares donde anida el halcón peregrino, la hembra y el macho preparan un nido en lo alto de un árbol o estructura alta (incluyendo edificios), donde colocan de dos a tres huevos. Los pichones son alimentados por ambos padres y tardan varios meses en emplumar y finalmente volar.

Distribución: El halcón peregrino anida en la tundra de Alaska, Canadá y Groenlandia. No anida en Puerto Rico, pero se detiene en la isla durante su migración en los meses de invierno, de octubre a abril. En Puerto Rico puede verse en la vecindad de los cuerpos de agua, posado en una rama seca o con poco follaje, desde donde examina el terreno en busca de presas potenciales.

Amenazas: Esta ave fue incluida en la lista de especies protegidas y clasificada como “en peligro de extinción” en el año 1970. Luego, debido a un aumento en sus números, fue reclasificada a “amenazada”. Las amenazas principales que afectan al falcón incluyen el uso de pesticidas como el DDT. La concentración de estas sustancias a través de la cadena alimenticia ha resultado en un aumento en la mortandad de adultos y una producción reducida de juveniles.

Medidas de conservación: La restricción en el uso de algunos pesticidas ha resultado en una reducción en la concentración de estos tóxicos en halcones hembras y un aumento en la producción exitosa de juveniles.

Esta información es adaptada de una hoja informativa publicada por el Fish and Wildlife Service.