Carey de concha

Foto de Hoffryan vía Wikipedia

(Eretmochelys imbricata)

 

Familia: Cheloniidae
Orden: Chelonia (Testudinata)

Descripción

El carey de concha es una de las cuatro tortugas marinas que visitan nuestras aguas tropicales. La misma puede crecer hasta alcanzar 38 pulgadas de largo y pesar hasta 200 libras. Esta tortuga tiene el caparazón más hermoso entre las tortugas marinas. El caparazón o concha está formado por placas de color café y amarillo oro que están sobrepuestas en la misma forma que las tejas de un techo, es decir, de forma imbricada. Su cabeza y las aletas son de color amarillo oro con manchas café. En la cabeza tiene dos pares de placas en medio de los ojos y su pico es afilado como el de un halcón. Ninguna tortuga marina puede esconder su cabeza ni sus extremidades dentro del caparazón.

Información Biológica

El carey de concha, así como el resto de las tortugas marinas y terrestres, es un reptil; posee pulmones y respira aire, por lo que sube a la superficie para respirar. Durante zambullidas largas, las tortugas reducen el consumo de oxígeno en la piel y las extremidades para mantener los niveles de oxígeno en el corazón, el cerebro y el sistema nervioso central. El carey de concha vive alrededor de los arrecifes de coral donde se alimenta mayormente de esponjas marinas, algas, erizos, moluscos, camarones y calamares.

Estudios indican que el carey de concha puede anidar varias veces durante el mismo año y en diferentes lugares en la misma época. La hembra deposita hasta 100 huevos en el nido que construye debajo de la vegetación de la playa, contrario a otras especies de tortugas que construyen sus nidos en áreas de arena libres de vegetación. La incubación dura alrededor de 60 días.

Distribución

Esta tortuga está distribuida a través de las aguas tropicales alrededor del Mundo, particularmente cerca de los arrecifes de coral y formaciones rocosas en áreas costeras llanas. En Puerto Rico anida en playas de Guánica, Añasco, Mayagüez, Rincón, Isabela, Arecibo, algunos municipios del este de la isla incluyendo Culebra y Vieques, y en Isla de Mona.

Amenazas

Las tortugas marinas adultas tienen pocos depredadores naturales, excepto tiburones grandes. Las tortugas recién nacidas son depredadas por peces, perros, aves marinas y cangrejos, entre otros. El carey de concha está en peligro de extinción principalmente por la captura y matanza de los adultos por su hermosa concha, la cual se exporta ilegalmente para la confección de joyería. Otras causas incluyen el consumo de sus huevos y su carne y ocasionalmente el uso de su piel. Por estas razones se considera que esta especie está siendo extirpada del Atlántico y el Caribe. El creciente desarrollo y la continua modificación de las playas es incompatible con el uso de las mismas por las tortugas. La iluminación de las playas por la noche puede desorientar las tortuguitas recién nacidas, alejadas del mar y provocar su muerte antes de lograr su travesía de vuelta al mar.

Medidas de Conservación

El carey de concha, al igual que todas las tortugas marinas, está protegido por las leyes federales y estatales desde el 1970. La violación de estas leyes conlleva una multa de hasta $50,000 y/o un año de cárcel. Sin embargo, todavía existen ciudadanos nos que ilegalmente matan las tortugas hembras que salen a poner sus huevos en la playa o las capturan con redes en el mar para el consumo de su carne y su concha. Aunque estas actividades clandestinas son difíciles de detectar y controlar, se han aunado esfuerzos por parte de ambos gobiernos para encarcelar y multar a los violadores de estas leyes. La educación de la ciudadanía sobre la importancia de respetar las leyes y conservar las especies que forman parte de nuestro patrimonio natural es vital para la protección y recuperación de las tortugas marinas.

Para ayudar en la recuperación de esta especie, el Departamento de Recursos Naturales, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, asociaciones privadas y ciudadanos voluntarios se han encomendado a la tarea de patrullar las playas durante la época de anidaje. Así previenen la captura ilegal, la matanza de las hembras y el robo de huevos de tortuga. Además, estos voluntarios relocalizan los huevos en lugares seguros hasta el momento en que nacen las tortuguitas y las devuelven al mar.

Esta información es adaptada de una hoja informativa publicada por el Fish and Wildlife Service.